Dinamarca y México tienen realidades educativas muy distintas, pero hoy comparten una discusión que comienza a instalarse con fuerza entre padres, maestros y especialistas: cuánto espacio deben ocupar los teléfonos celulares en la vida escolar de niños y adolescentes. Mientras en México el debate avanza entre restricciones aplicadas por algunas escuelas y llamados a regular su uso, el gobierno danés decidió llevar la discusión más lejos y propone sacar por completo los dispositivos de primarias y secundarias.
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, anunció este jueves que su gobierno impulsará una prohibición total de celulares dentro de los centros educativos. La medida alcanzaría las aulas y los patios de recreo, desde el primer grado de primaria hasta el final de la educación secundaria.
“Este gobierno propone una prohibición total de los celulares”, declaró Frederiksen. La iniciativa se suma al proyecto danés para impedir el acceso a redes sociales a menores de 15 años, dentro de una política que busca reducir el tiempo que niños y adolescentes permanecen frente a las pantallas.
El anuncio coincide con la publicación de resultados educativos que encendieron las alarmas en ese país. Según la información difundida por el gobierno, Dinamarca obtuvo 478 puntos en la evaluación internacional citada, frente a una media europea de 482. El ministro de Educación, Magnus Heunicke, aseguró que los resultados en lectura, matemáticas y ciencias son los peores registrados por los estudiantes daneses.
Frederiksen relacionó este deterioro con la presencia creciente de las pantallas durante la infancia. “Estoy convencida de que los resultados están estrechamente relacionados con el hecho de que, en Dinamarca, tenemos una de las infancias más conectadas”, afirmó. También reconoció una responsabilidad de los adultos por permitir demasiadas horas diarias frente a dispositivos.
La propuesta supone un cambio respecto de intentos anteriores. Otro gobierno encabezado por Frederiksen había considerado dejar en manos de los consejos escolares la creación de espacios libres de celulares. Aquella iniciativa nunca llegó a discutirse en el Parlamento. Ahora la intención es establecer una restricción general.
En México, la discusión ha seguido un camino más disperso. Escuelas y comunidades educativas han establecido sus propias reglas para limitar los teléfonos durante las clases, mientras continúa el debate sobre concentración, aprendizaje, convivencia y el tiempo que los estudiantes dedican a las pantallas. La experiencia danesa coloca una pregunta adicional sobre la mesa: hasta dónde debe llegar la regulación desde el Estado.
El asunto rebasa la posibilidad de que un estudiante consulte mensajes durante una clase. El teléfono concentra redes sociales, videos, juegos, conversaciones y contenidos disponibles de manera permanente. Para una generación que ha crecido con internet en el bolsillo, separarse del aparato durante varias horas puede representar un cambio importante en sus hábitos cotidianos.
Dinamarca ha decidido experimentar con una respuesta contundente. Su gobierno considera que sacar los celulares de las escuelas puede recuperar espacios para la concentración y la convivencia, mientras restringe paralelamente las redes sociales para los menores de 15 años. Los resultados permitirán observar si una medida de este tamaño consigue modificar el desempeño y los hábitos de los estudiantes.
Para México, donde millones de niños y adolescentes también llegan diariamente a las aulas con un teléfono en la mochila o en la mano, la decisión danesa aporta un caso que seguramente alimentará la discusión. El debate ya no gira únicamente alrededor de cuándo entregar un celular a un hijo. También comienza a preguntarse en qué lugares y durante cuánto tiempo debería permanecer apagado.

