Cruz Pérez Cuéllar considera que los tiempos políticos comienzan a acelerarse. Horas después de señalar que posiblemente durante septiembre Morena defina quién encabezará en Chihuahua la Coordinación de la Defensa de la Cuarta Transformación, el juarense volvió a elevar el tono en Delicias y dirigió sus críticas hacia los gobiernos panistas, anticipando el terreno sobre el que podría desarrollarse la próxima disputa por la gubernatura.
No parece casual que, después de hablar de los tiempos de la definición, Pérez Cuéllar endureciera su diagnóstico sobre Chihuahua. “Necesitamos salir del estancamiento en que nos tienen los gobiernos panistas”, afirmó. El mensaje deja atrás la discusión exclusivamente partidista y continúa colocando frente a Morena al adversario que realmente estará en la boleta, el PAN. Eso ha venido sucediendo en los dos últimos meses.
La estrategia también permite entender sus recorridos por municipios como Delicias. Cruz busca ampliar su presencia fuera de Ciudad Juárez y presentar su aspiración como un proyecto estatal. La región centro-sur resulta particularmente importante porque ahí Morena necesita crecer si pretende construir una mayoría suficiente para disputar seriamente la gubernatura.
Pérez Cuéllar aprovechó además una de las principales fortalezas políticas de Morena. En la asamblea informativa en la que participó ayer, habló de pensiones para adultos mayores, becas, apoyos para personas con discapacidad y Jóvenes Construyendo el Futuro. Su argumento es sencillo. Si esos programas han tenido respaldo nacional, Chihuahua podría profundizar esa relación mediante una mayor coordinación con el Gobierno Federal.
La referencia a Claudia Sheinbaum tampoco es secundaria. Cruz sostuvo que Chihuahua y Delicias necesitan trabajar de la mano con la Presidenta. Con ello intenta convertir la eventual elección estatal en una discusión sobre coordinación política y recursos, mientras coloca al PAN como responsable del aislamiento y del estancamiento que, desde su perspectiva, vive la entidad.
Todo ocurre cuando Morena está a punto de tomar una decisión que puede modificar el tablero político chihuahuense. Cruz aseguró previamente que la designación no pasará de septiembre y ahora afirma que “estamos muy cerca” de llevar la transformación al estado. Ambas declaraciones parecen formar parte del mismo mensaje. La definición interna está cerca y él quiere llegar a ella recorriendo municipios y mostrando estructura.
Así, Delicias fue una parada dentro de una carrera que entra en semanas decisivas. Pérez Cuéllar comienza a colocar al PAN y sus gobiernos en el centro de su discurso, mientras Morena se aproxima a una definición interna. El mensaje parece tener destinatario y propósito claros: preparar desde ahora el terreno político para disputar Chihuahua en 2027.
El mensaje de Ortiz Orpinel que salió de Juárez hacia Chihuahua
En los informes de gobierno y otros actos políticos siempre aparecen momentos cargados de simbolismo. Algunos están perfectamente calculados y otros simplemente ocurren. El sábado, durante el Segundo Informe Municipal, uno de esos episodios llegó al final y terminó diciendo mucho más de lo que seguramente estaba escrito en el protocolo.
Héctor Ortiz Orpinel cerró con un discurso que debió provocar urticaria entre lo que queda de la oposición en Ciudad Juárez. “Lo que logramos cambiar aquí, también podemos lograrlo en Chihuahua”, afirmó. La frase llevó el Informe fuera de los límites municipales y colocó sobre la mesa el proyecto político que comenzó en 2021.
La referencia a Cruz Pérez Cuéllar, manejada con evidente astucia política, difícilmente pasó inadvertida. El aspirante morenista dejó la Presidencia Municipal para buscar encabezar el proyecto de la 4T rumbo a la gubernatura, mientras Ortiz Orpinel asumió la conducción de esa administración. Hablar de llevar a Chihuahua la transformación iniciada en Juárez tuvo, por ello, una clara lectura política.
Después llegó el detalle que completó la estampa. Terminó el discurso y comenzó el Himno de Chihuahua, cuya letra apareció proyectada sobre el mismo escenario desde donde Ortiz Orpinel acababa de hablar de transformar el estado. Planeado o producto del protocolo, el momento adquirió una fuerza simbólica difícil de ignorar.
Esa parte del Informe seguramente será recordada. Juárez quedó presentado como punto de partida de una transformación estatal, algo particularmente significativo en una frontera donde históricamente han comenzado grandes cambios del país. Después sonó el Himno de Chihuahua y cayó el telón. Para entonces, el Segundo Informe ya tenía inevitablemente la mirada puesta en 2027.
Los tamales de Trump y la paciencia de Sheinbaum
A veces Donald Trump habla y obliga a preguntarse cómo ciertas ocurrencias consiguen llegar hasta el micrófono. Cambiar nombres de golfos o reducir a México a “tamales picantes y tomates” exhibe arrogancia, ignorancia y un sorprendente desconocimiento del país con el que Estados Unidos comparte más de tres mil kilómetros de frontera.
Quizá Trump entiende el comercio internacional como el menú de un restaurante. México aporta automóviles, autopartes, electrónicos, maquinaria, dispositivos médicos y una enorme cadena manufacturera integrada con Estados Unidos. Explicárselo a un presidente estadounidense parecería innecesario, aunque con Trump probablemente convenga llevar gráficas, mapas y algunos dibujos, o hasta galletitas.
Uno podría buscar alguna explicación psicológica a semejante comportamiento, incluso preguntarse si detrás existe algún trauma infantil o una necesidad permanente de demostrar poder. A lo mejor un problema neuronal. Eso sería especular. Sus declaraciones públicas bastan para mostrar una personalidad que simplifica asuntos económicos y diplomáticos complejos hasta convertirlos en ocurrencias para consumo político.
Claudia Sheinbaum ha respondido a esos embates con prudencia y cabeza fría. Su fórmula de “cooperación siempre, subordinación nunca” resume una estrategia que evita caer en las provocaciones de Trump, aunque a los prianistas les gustaría ver a Sheinbaum atacando a Trump. México tiene demasiado en juego en comercio, empleos, migración y seguridad como para conducir su relación con Washington mediante ocurrencias presidenciales.
Sheinbaum ha entendido que gobernar también consiste en saber administrar egos ajenos. Ha colocado los intereses nacionales por encima de cualquier impulso personal de responderle a Trump en sus mismos términos. Ante los tamales, tomates y demás ocurrencias que llegan desde Washington, México ha encontrado hasta ahora una respuesta bastante más inteligente.

