El murmullo comenzó desde media hora antes, pero aumentó cuando faltaban diez minutos para el mediodía. La Sala de Cabildo estaba llena y los regidores seguían llegando al Segundo Informe del Gobierno Municipal encabezado por Héctor Rafael Ortiz Orpinel. Había saludos, conversaciones de último momento y fotografías para dejar constancia de que todos estuvieron ahí.
El morenista Alejandro Acosta y el panista Alejandro Jiménez Vargas aprovecharon para tomarse algunas fotografías. A cinco minutos de las 12:00 todavía entraban invitados y por el sonido local apareció la primera llamada. La temperatura también comenzó a subir. La refrigeración, normalmente generosa en las sesiones, esta vez parecía haberse declarado insuficiente ante tanta concurrencia. También aparece la María Antonieta Pérez Reyes.


A las 11:59 los integrantes del Ayuntamiento todavía buscaban sus lugares. Unos platicaban, otros reían y algunos directores intercambiaban comentarios discretos. El único sentado era Héctor Hugo Avitia, del Partido del Trabajo, quien llamaba la atención por sus lentes oscuros. Parecía preparado para el sol de más de 30 grados que esperaba afuera o, quizá, para no tener que ver todavía a nadie.

Ortiz Orpinel apareció a las 12:03. Entró acompañado de su esposa Angélica Mendoza Beltrán, saludando a funcionarios y regidores y, antes de ocupar su lugar, intercambió algunas palabras con la síndica Ana Carmen Estrada. Un minuto después, Carlos Nájera, titular de Comunicación, tomó el micrófono para solicitar orden y pedir que los teléfonos celulares fueran colocados en silencio.



A las 12:06 comenzó la transmisión y el acto protocolario. Gloria Rocío Mirazo de la Rosa, regidora de Movimiento Ciudadano, aprovechaba los últimos minutos para subrayar documentos con un marcador amarillo. Hacia las 12:10 llegaron los honores a la Bandera, el Himno Nacional y posteriormente el pase de lista. Las conversaciones terminaron y durante unos minutos todos adquirieron la solemnidad que exige el protocolo.

Después de que Ortiz Orpinel entregó formalmente el documento del informe, Mirazo de la Rosa abrió las intervenciones. Su balance podría resumirse en reconocer lo realizado y advertir que todavía existe trabajo pendiente. Habló de movilidad y de la responsabilidad gubernamental para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la frontera.

“Sigamos construyendo una ciudad con más bienestar para todos, felicidades presidente por su informe”, expresó. Fue una intervención crítica sin romper vajillas, fórmula bastante utilizada cuando oposición y gobierno deben compartir el mismo Cabildo durante tres años.

Laura Fernanda Ávalos Medina, del Partido Verde Ecologista de México, reconoció el trabajo realizado desde la administración de Cruz Pérez Cuéllar y destacó la capacidad de diálogo. Habló de bienestar animal, del nuevo reglamento en la materia, de la atención ante el gusano barrenador y la rickettsiosis, además de los programas de reordenamiento y limpieza urbana.

La regidora Mireya Porras Armendáriz, representante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), reconoció los resultados obtenidos en seguridad pública y destacó que Juárez haya salido de los primeros lugares entre las ciudades más peligrosas del mundo. También habló de la infraestructura tecnológica instalada y reconoció al Presupuesto Participativo como un ejercicio positivo para involucrar directamente a los ciudadanos en las decisiones municipales.
Porras mencionó además las becas universitarias y consideró necesario ampliar las políticas públicas en esa materia, aunque algunas de esas responsabilidades rebasan las facultades municipales. Cerró definiendo cómo entiende su papel opositor. “Cuando haya algo positivo lo reconoceré y cuando haya equivocaciones lo señalaré. Ciudad Juárez le pertenece a su gente”.

Eran las 12:40 y Antonio Domínguez mantenía el celular en la mano. Algo en la pantalla parecía causarle gracia mientras Porras concluía que ser oposición no significa oponerse absolutamente a todo. Cerca de ahí, las morenistas Sandra García Ramos y Karla Michaela Escalante Ramírez conversaban en voz baja.

Entonces llegó el turno de Alejandro Jiménez Vargas, representante del PAN. Comenzó con un refrán que provocó risas y cuestionó la supuesta existencia de directores que no serían funcionarios de tiempo completo. Después felicitó al alcalde por sus primeros dos meses al frente del Gobierno Municipal y le deseó éxito.
“Cuando a un gobierno le va bien y trabaja por la gente, le va bien a Juárez”, reconoció. Después dirigió sus baterías hacia los funcionarios. Aseguró que algunas dependencias han mostrado apertura, pero en otras la capacidad de respuesta resulta insuficiente. Entre los reporteros volvieron los murmullos y alguna risa.
Jiménez Vargas terminó asegurando que respaldaría las decisiones positivas para Juárez y señalaría aquellas que considerara equivocadas. “Ser contrapeso es ayudar a caminar por el camino correcto”, dijo. Una de esas frases políticas suficientemente críticas para marcar distancia y suficientemente cuidadosas para no salir del recinto acumulando enemigos.
Pero Héctor Hugo Avitia ya había dejado los lentes oscuros y estaba dispuesto a poner algo de pimienta a la sesión. “¿Se equivocaría de Informe?”, preguntó el petista después de escuchar al panista. Jiménez Vargas acababa de sentarse sonriendo por el comentario que había lanzado contra los directores. La pedrada política de Avitia le borró parte de la sonrisa al panista y provocó una risa nerviosa antes de que tomara un trago de su botella de agua.


Avitia reconoció la plataforma Juárez Vigilante y el trabajo de las y los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal. Advirtió, sin embargo, que la seguridad no debe medirse únicamente con estadísticas, sino también con la tranquilidad que experimentan las familias en sus colonias, parques y espacios cotidianos.
También calificó como positivos programas como Juárez Amanece Limpio y las estrategias de reordenamiento urbano. Reconoció que Ortiz Orpinel ha dado continuidad al proyecto iniciado anteriormente y, al mismo tiempo, “ha imprimido su propio sello en la forma de gobernar”. Cerró citando al Che Guevara con un “hasta la victoria siempre”. Llegaron los aplausos y el Cabildo tuvo por unos segundos su momento revolucionario.
Después tomó la palabra María Dolores Adame Alvarado, regidora de Morena. Reconoció los esfuerzos realizados y aseguró que su partido continuará anteponiendo los intereses de los juarenses. Destacó resultados en obra pública, seguridad, desarrollo social y atención a las familias.

Adame hizo un largo recorrido por obras, festivales, programas y acciones destinadas a diferentes sectores de la sociedad, incluidos los pueblos originarios y el nuevo espacio destinado a su desarrollo integral. “Atender a la ciudadanía se ha traducido en buenas políticas públicas en todos los sectores”, sostuvo.
Su intervención alcanzó alrededor de 23 minutos. Para entonces algunas regidoras de Morena y del Verde comenzaron a consultar sus celulares para hacer más llevadero el paso del tiempo. Entre los reporteros también aparecieron conversaciones. Quizá sobre la sesión, quizá sobre los planes del sábado o simplemente sobre cómo había terminado la noche del viernes.

Antes de terminar, Adame respondió al panista Jiménez Vargas y llevó la discusión hasta Chihuahua capital al señalar que el alcalde Marco Bonilla sí había abandonado a su pueblo. Después bajó y abrazó al propio regidor panista. La política mexicana tiene esas virtudes. Se pueden lanzar piedras desde el micrófono y, unos minutos después, repartir abrazos como si todo hubiera formado parte del espectáculo.
La recepción del informe fue aprobada por unanimidad y comenzó entonces la proyección de un video con los principales resultados acumulados desde 2021. La presentación colocó como punto de partida el gobierno encabezado entonces por Cruz Pérez Cuéllar y presentó a la administración de Ortiz Orpinel como continuidad de ese proyecto de transformación.
Los números comenzaron a desfilar. Durante los últimos cinco años se han atendido más de 2.5 millones de metros cuadrados de pavimentación, dentro de una inversión destinada a recuperar vialidades. El mensaje insistió en que transformar Juárez no consiste únicamente en colocar concreto y asfalto, sino en conectar colonias, reducir traslados y mejorar el entorno de las familias.

En movilidad se destacó la implementación de semaforización inteligente en 161 cruceros distribuidos sobre 14 avenidas principales. La tecnología busca agilizar y hacer más seguros los recorridos en algunos de los puntos por donde diariamente circula buena parte de la población. Todo ello, sostuvo el Gobierno Municipal, manteniendo finanzas sanas y sin comprometer recursos de las siguientes generaciones.
El Presupuesto Participativo ocupó otro espacio importante. Durante estos años miles de juarenses han decidido directamente qué proyectos consideran necesarios para sus comunidades. Las propuestas ciudadanas se han convertido en obras distribuidas por diferentes sectores y el mecanismo fue presentado como una de las herramientas para acercar las decisiones presupuestales a las colonias.
También aparecieron los parques. En cinco años se han construido o rehabilitado 140, mientras las cuadrillas de Parques y Jardines acumulan más de 30 mil acciones de mantenimiento. El planteamiento fue que recuperar una cancha, instalar juegos o rehabilitar áreas verdes también significa devolver lugares de convivencia a niñas, niños, adolescentes y familias.
En servicios públicos se reportaron alrededor de 127 mil luminarias encendidas y trabajos de alumbrado en más de mil 300 parques. La infraestructura educativa, las calles, los espacios públicos y las acciones de limpieza completaron parte del recuento presentado como resultado de cinco años de administración municipal.
El video terminó a la 1:31 de la tarde y fue recibido con un caluroso aplauso. Llegó entonces el turno de Ortiz Orpinel. Entre los asistentes se encontraba el general brigadier diplomado de Estado Mayor Martín Salinas Reyes, con uniforme militar impecable, además de representantes legislativos y del Gobierno Federal como Alejandro Loaeza, de Gobernación.
El alcalde comenzó agradeciendo a regidores, funcionarios, trabajadores municipales e invitados. Dijo haber tomado nota de las observaciones realizadas durante la sesión e invitó a continuar construyendo acuerdos. También reconoció a los empleados municipales, algunos de los cuales, dijo, llegan antes del amanecer y otros se retiran cuando la ciudad ya duerme.

“Durante muchísimos años nos quisieron convencer de que la historia de Juárez ya estaba escrita”, señaló. Ortiz Orpinel sostuvo que la ciudad no nació para resignarse y que la transformación llegó para demostrar que aquella historia podía modificarse.
Después dejó momentáneamente los indicadores para hablar de personas. “Podemos hablar de números, pero hoy quiero hablar de las personas, porque detrás de cada obra hay una historia, detrás de un parque rehabilitado hay niñas y niños que juegan con seguridad”, expresó.
Recordó que desde el inicio del gobierno de Cruz Pérez Cuéllar recorrió numerosos sectores de la ciudad como secretario del Ayuntamiento. Dijo haber estado en colonias donde sus habitantes sentían que nadie los tomaba en cuenta y aseguró que esa experiencia llevó al Gobierno Municipal a salir de las oficinas para acompañar directamente a la ciudadanía.
Ortiz Orpinel afirmó que ninguna ciudad puede avanzar dejando atrás a quienes más necesitan de las autoridades. Defendió la construcción de un gobierno “más humano y más cercano a la gente” y destacó la inversión realizada en más de 700 escuelas como parte de la apuesta municipal por el futuro de niñas, niños y jóvenes.
La recuperación de espacios públicos volvió al discurso. El alcalde señaló que rehabilitar estos lugares permite que los vecinos vuelvan a encontrarse y relacionó esas acciones con una concepción más amplia de seguridad. “La seguridad no solo se construye con policía y equipo, sino con la prevención, atendiendo las causas”, dijo antes de reconocer a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Aseguró que la paz debe construirse entre todos desde las calles y las colonias y vinculó esa tranquilidad con el desarrollo económico. Recordó que Juárez es una ciudad industrial y uno de los motores de la economía regional y nacional, por lo que afirmó que continuarán buscando inversiones, apoyos y nuevos caminos para fortalecer la proveeduría local.
Pero no todo fue celebración. Ortiz Orpinel reconoció que existen sectores donde todavía faltan servicios. “Hemos avanzado, pero quiero ser honesto, hay colonias donde no hay agua ni drenaje y donde el transporte público no llega”, expresó al referirse a problemas cuya atención involucra también al Gobierno del Estado.
El cierre dejó atrás el tono estrictamente municipal y colocó la mirada en Chihuahua. “La transformación se vive en nuestra casa, en Juárez. Lo que logramos cambiar aquí también lo podemos cambiar en Chihuahua. Desde esta frontera vamos a demostrar que la transformación llegará a todo Chihuahua”, afirmó.
Fue la frase políticamente más cargada de la jornada. Después de casi dos horas de cifras, reconocimientos, críticas opositoras, teléfonos celulares, pedradas entre regidores, aplausos y alguna reconciliación instantánea, el informe terminó mirando más allá de las fronteras del municipio.

Se cantó el Himno de Chihuahua y a la 1:52 de la tarde concluyó la sesión. Afuera seguía el calor de septiembre. Adentro quedaban los números del Segundo Informe, las fotografías del recuerdo y una declaración final que difícilmente podía leerse solamente como balance administrativo. En política, después de todo, los informes hablan del pasado, pero casi siempre terminan diciendo algo sobre lo que viene, como los movimientos de transformación en la entidad.
Y parece que todo se encamina a eso, porque Cruz Pérez Cuéllar encabeza no solo los sondeos en la elección interna de Morena, sino para la gubernatura.

