—Qué padre una amistad así, vecino.
—Un amigo así se va cultivando con los años.
—Pues casi 40 años de amistad es un chorro.
—Yo creo que nos hicimos más amigos cuando vivimos juntos.
—¿¡Vivieron juntos!?
—Sí… Cuando me divorcié, él me tiró paro y me cedió una recámara del departamento que él rentaba.
—Eso sí me sorprende; usted y el Cochiloco viviendo juntos. Me imagino qué desmadres armaban.
—Teníamos 28 años de edad. Nomás imagínese.
—Y usted recién divorciado.
—En ese depa todos los fines de semana había relajo… Ahí nos juntábamos teatreros, escritores, músicos y amigos varios (mujeres y hombres)… Ese refrigerador siempre tenía cervezas y los viernes y sábados comprábamos 8 cartones de caguamas y medias para recibir a las visitas… No es broma, ¿eh?; hay muchos testigos.
—Vecino, ¿y su amigo Joaquín cómo irrumpe en el cine mexicano?
—Creo que de casualidad. Lo que sé es que dejó una vida holgada: casa propia, buen trabajo aquí en Juárez, y a la edad de 40 años se aventuró a ir a hacer teatro al antiguo DF (CDMX)… Dejó todo… Se tiró un volado… Del teatro, alguien lo invita a participar en papeles en películas de bajo presupuesto y ¡zas!; brinca a las ligas mayores gracias a su tesón y porque les cayó bien a las cámaras cinematográficas.
—¿Y lo ve seguido?
—Bueno… En estos días no, por la jodida pandemia, pero cada vez que viene a Juárez y tiene tiempo, viene a la casa o nos citamos en alguna cantina o nos vamos a desayunar… Es que a veces viene con su agenda muy apretada o de entrada por salida… Tiene la costumbre de que, cuando filma en Estados Unidos, parte desde El Paso, Texas, para descansar unos días aquí en Juárez.
—Con razón tiene muchas fotos juntos en su Facebook.
—Siempre nos fotografiamos.
—Oiga… ¿La próxima vez que venga su amigo a visitarlo, me avisa para ponerme chula y conocerlo?
—Claro, nomás termine este pandemónium y él tenga una venida a Juárez… ¿Ya puedo continuar contándole sobre los trabajos que tuve antes de dedicarme a escribir y leer de tiempo completo?
—Sí… Se quedó en que dejó de ser rutero.
—Exacto, dejé la rutera, seguí en la uni y el Taller Literario… Otra vuelta de tuerca que influyó en mi vida fue participar activamente en el movimiento estudiantil de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Chihuahua (Campus Ciudad Juárez). Nos pusimos en huelga en 1982… Como era de esperarse, la mitad del alumnado le zacateó a unirse al movimiento, así que tuvimos que tomar las instalaciones de la Facultad, suspendimos las clases y colgamos la bandera (negra y roja) de huelga… La huelga se inició porque había malos manejos en el presupuesto de la Facultad y porque el nivel académico era denigrante… Un ejemplo de ello eran los talleres de televisión y fotografía en la carrera de Ciencias de la Comunicación; el taller de TV lo tomábamos en el ¡cuaderno!… pura pinchi teoría, y el de fotografía no estaba equipado, aparte de que la mayoría de profesores no estaban a la altura… A mí, lo que me convenció de unirme a los huelguistas fue que descubrimos un cuarto (salón) lleno de pura fayuca (lavadoras, estufas, refrigeradores, etc.) destinada para funcionarios de la Universidad de la ciudad de Chihuahua… El caso es que tomamos la Facultad por seis meses… Fue una huelga muy mediática (y eso que aún no llegaban aquí el Internet y las computadoras)… Hicimos muchas estrategias para que los periódicos y canales de TV cubrieran la huelga tres o cuatro veces por semana.
—O sea que era rojillo y alborotador.
—Más o menos… Con decirle que teníamos un destartalado camión escolar al que bautizamos como “El Che”, por el Che Guevara… Por cierto, ese camioncito era el autobús oficial de la Facultad para los viajes de estudio… y era un desecho de alguna primaria de El Paso, Texas… Siempre estaba descompuesto, pero nosotros lo echamos a andar.
Cuando tomamos la Facultad de la UACH en Juárez
—Qué padre una amistad así, vecino. —Un amigo así se va cultivando con los años. —Pues casi 40 años de amistad es un chorro. —Yo creo que nos hicimos más amigos cuando vivimos juntos. —¿¡Vivieron juntos!? —Sí… Cuando me divorcié, él me tiró paro y me cedió una recámara del departamento que él rentaba. —Eso […]
Hicimos muchas estrategias para que los periódicos y canales de TV cubrieran la huelga

