Rubén Rocha Moya regresó este viernes a la gubernatura de Sinaloa después de permanecer 112 días separado del cargo para ponerse a disposición de las autoridades mexicanas ante las acusaciones formuladas en Estados Unidos. El mandatario aseguró que retoma sus funciones para concluir el periodo constitucional para el que fue electo, que termina el 31 de octubre de 2027.
El episodio comenzó a finales de abril, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra Rocha y otros funcionarios y exfuncionarios sinaloenses por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. La acusación estadounidense sostuvo que habrían colaborado con la organización para facilitar el tráfico de narcóticos a cambio de sobornos y apoyo político. Rocha rechazó desde entonces los señalamientos.
El 1 de mayo solicitó licencia temporal al Congreso de Sinaloa. Explicó entonces que su separación buscaba facilitar las investigaciones anunciadas por la Fiscalía General de la República y permitir que las autoridades mexicanas realizaran las diligencias correspondientes sin su permanencia en el Ejecutivo estatal.
Durante ese periodo, Rocha compareció ante la FGR en Culiacán para declarar sobre los señalamientos estadounidenses. También circularon versiones sobre una supuesta ficha roja de Interpol, pero la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana informó posteriormente que no existía ninguna notificación de ese tipo contra el gobernador.
Al anunciar su regreso, Rocha sostuvo que durante la licencia se puso a disposición del sistema de justicia mexicano y calificó las acusaciones estadounidenses como falsas, políticas e injerencistas. Afirmó que buscaban afectar la soberanía nacional y reivindicó su derecho a continuar gobernando Sinaloa.

