“¿Puede una máquina aprender compasión o solo aprender a imitarla?” Esa pregunta aparece en el primer episodio de SF8 y permanece durante toda la historia. El silencio de un robot que duda termina convirtiéndose en el territorio que habita la serie. Ocho directores, ocho episodios, una plataforma coreana llamada Wavve que no es Netflix. Ahí la descubrí, en Kocowa, donde sigue disponible.
SF8 utiliza el futuro para hablar del presente. Una fotografía disfrazada de ficción científica.
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El presente como excusa
SF8 utiliza la ciencia ficción para observar nuestro tiempo desde escenarios futuros. La serie convierte aquello que vendrá en una herramienta para explorar preocupaciones que ya forman parte de nuestra vida cotidiana.
Los ocho episodios tienen robots, inteligencias artificiales, algoritmos, mutaciones genéticas. Todo lo que esperamos del género. Las historias se concentran en personas intentando sobrevivir a decisiones para las que nadie fue preparado. El futuro conserva las contradicciones humanas y les proporciona nuevos escenarios.
Compararla con Black Mirror sería un error. La serie británica observa el futuro desde el desencanto y suele presentar los avances tecnológicos como detonantes de consecuencias inquietantes. SF8 se concentra en cómo cambian las emociones cuando el progreso avanza más rápido que nuestra capacidad para comprenderlo.
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Episodio por episodio
“The Prayer” pregunta si una máquina puede aprender compasión o solo imitarla. “Manxin” convierte un algoritmo en una conciencia portátil que decide lo que antes resolvíamos con intuición. “Blink” usa la memoria grabada para mostrar que el pasado es una herida que se reabre. “The Universe of Tessa” habla de privilegio a través de una mutación genética.
“White Crow” convierte una cámara que detecta mentiras en una herramienta de control. “Joan’s Galaxy” transforma la infancia en un territorio de extrañeza. “Baby It’s Over Outside” es el más inquietante: una mujer atrapada en un bucle temporal mientras el mundo colapsa. “The Disease” cierra con un brote viral que solo afecta a quienes no tienen acceso a la tecnología.
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La escala coreana
Hay algo profundamente coreano en esa forma de entender la ciencia ficción. SF8 coloca buena parte de sus conflictos en espacios íntimos: apartamentos, habitaciones de hospital, oficinas y conversaciones de pareja. Esa escala cotidiana modifica también la manera en que construye el miedo.
No todos los episodios alcanzan la misma altura. Esas irregularidades forman parte de una antología construida desde miradas diferentes. Cada director explora una preocupación propia y esa diversidad permite que la serie ofrezca distintas aproximaciones al futuro.
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El veredicto
Quizá el mayor acierto de SF8 sea recordarnos que la tecnología puede amplificar rasgos profundamente humanos. El egoísmo puede viajar dentro de un algoritmo y el amor continuar siendo confuso dentro de un universo virtual.
Las máquinas terminan funcionando como un espejo de nuestras decisiones, temores, deseos y contradicciones. Ahí se encuentra el verdadero problema que SF8 coloca frente al espectador.
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SF8 (2020)
Plataformas: Wavve (estreno original), Kocowa, Viki
Directores: Yoon Seong-ho, Roh Deok, Han Ka-ram, Lee Yoon-jung, Kim Eui-suk, Lee Sang-woo, Ahn Gook-jin, Min Kyu-dong
Productores: Asociación de Directores de Cine de Corea (DGK), MBC, Wavve, Soo Film
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