Un artículo de opinión publicado hoy por el diario español El Mundo terminó convirtiéndose en una inesperada lección de edición periodística. La columna, firmada por Arcadi Espada, fue difundida bajo la premisa de que España había quedado eliminada del Mundial, aunque el resultado real terminó siendo otro.
El texto desarrolla una extensa reflexión sobre el supuesto fracaso de la selección española y lo utiliza como metáfora para cuestionar la educación, la política, la cultura del mérito y el estado moral del país. Todo ello parte de una eliminación que, simplemente, no ocurrió.
Lo más probable es que la columna hubiera sido preparada con antelación para publicarse en caso de una derrota, una práctica habitual en las coberturas de grandes eventos. Lo extraordinario fue que nadie verificó si el escenario previsto coincidía con la realidad antes de pulsar el botón de publicar.
El desliz también deja otra imagen difícil de ignorar. Al leer el texto, uno podría pensar que su autor pasó el fin de semana aislado del mundo: sin televisión, sin radio, sin teléfono celular y, desde luego, sin enterarse de lo que estaba ocurriendo en el Mundial. Porque la columna transmite la seguridad de quien ya conocía un desenlace… ¡que nunca existió! Y, de paso, deja la impresión de que el futbol no figura precisamente entre sus temas favoritos.
Más allá de la anécdota, el episodio recuerda una de las reglas más básicas del periodismo: anticipar escenarios es válido; publicarlos sin comprobar que ocurrieron, no. El trabajo del editor consiste precisamente en impedir que una hipótesis termine convertida en noticia.
La pieza de El Mundo ya circula como una curiosidad periodística y ha dejado cientos de comentarios al final de la nota. No por la contundencia de sus argumentos, sino porque demostró que, en ocasiones, los mayores errores no nacen al escribir un texto, sino cuando nadie se toma el tiempo de leerlo antes de publicarlo.


