La muerte de dos agentes adscritos a la Embajada de Estados Unidos en México, junto con mandos de seguridad estatal, abrió un nuevo frente de cuestionamientos sobre la actuación del Gobierno de Chihuahua en operativos de alto riesgo.
La falta de transparencia sobre la participación de autoridades extranjeras y la ausencia de información previa a instancias federales colocan al estado en el centro de una polémica que trasciende lo local.
La presidenta Claudia Sheinbaum fue clara al señalar que no existía conocimiento ni autorización para este tipo de intervención. “Hay un marco muy bien establecido para llevar a cabo estas operaciones y deben llevarse confiorme al protocolo, estamos investigando y vamos a informar a la ciudadanpia porque tienen que estar informados”, declaró. Sus palabras no solo evidencian un posible desorden institucional, sino también una ruptura en los mecanismos de coordinación entre niveles de gobierno.
El señalamiento se volvió más contundente al advertir una posible violación legal. “No estábamos enterados, fue una decisión del Gobierno de Chihuahua, estamos pidiendo más información. Vamos a revisar si hay una violación a la ley de Seguridad Nacional. Lo hemos planteado, hay coordinación, pero no operación conjunta con Estados Unidos”, sostuvo la mandataria. La frase deja ver un problema de fondo: la delgada línea entre cooperación internacional y cesión de funciones soberanas.
Los hechos, por sí mismos, son graves. Dos agentes estadounidenses murieron junto con el jefe de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Oseguera, y su subordinado Genaro Méndez Montes, tras regresar de un operativo en la Sierra Tarahumara donde se desmantelaron laboratorios vinculados al crimen organizado.
Sin embargo, lo que agrava el escenario es el silencio institucional. Ni el Gobierno estatal ni las autoridades estadounidenses han aclarado quiénes eran los agentes ni bajo qué esquema operaban.
Desde Aguascalientes, la gobernadora Maru Campos redujo el hecho a un accidente. Pero en un contexto donde hay participación de agentes extranjeros, operativos contra el narcotráfico y posibles irregularidades legales, la explicación resulta insuficiente.
El accidente se dio tras el descubrimiento de un narcolaboratorio en la Sierra.

