En menos de año y medio, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) ha vuelto a hacerse notar en la vida de la ciudad. Su presencia se percibe en distintos frentes, desde la cultura y el deporte hasta los temas sociales que impactan directamente a la comunidad.
En días recientes, el Gimnasio Universitario se convirtió en un punto de encuentro para una comunidad que busca espacios de pertenencia. La inauguración del Campeonato Nacional DII Femenil de la ABE reflejó la capacidad de la universidad para convocar, organizar y generar identidad.
Doce potencias del básquetbol universitario iniciaron su desfile en Juárez en una escena que combinó tecnología, entusiasmo y sentido institucional. En la duela, las Indias dejaron anoche constancia de su nivel competitivo en un partido cerrado que terminó 53-52. Aunque el marcador no favoreció, el esfuerzo y la representación también forman parte del tejido comunitario que la universidad impulsa.
Detrás de estos esfuerzos hay un trabajo que también se comunica y se comparte. El equipo de Comunicación Social ha logrado acercar estos momentos a la ciudadanía, lo mismo con las transmisiones deportivas que con los conciertos de la Orquesta Sinfónica, ampliando el alcance de la cultura más allá de los recintos tradicionales.
Pero la universidad no se limita a generar eventos. También entra de lleno en los temas que atraviesan a la comunidad. La Water Week 2026 en la que participa junto a UTEP, es un ejemplo de ello, al colocar sobre la mesa asuntos como el acceso al agua, la salud y el género, problemáticas que impactan directamente en la vida de la frontera.
El rector Daniel Alberto Constandse Cortez dijo que el agua ya es una preocupación inmediata en la región. A partir de ahí, la UACJ ha optado por convocar a distintos sectores, desde la academia hasta el gobierno, e incluso fortalecer el diálogo con El Paso, entendiendo que los desafíos en esta zona no se detienen en la línea divisoria.
Ese enfoque marca una diferencia, porque la universidad además de formar profesionistas, también participa en la construcción del entorno, incide en la discusión pública y se involucra en la búsqueda de soluciones.
En una ciudad donde muchas veces predominan las inercias y las respuestas incompletas, el hecho de que una institución pública recupere su presencia activa resulta relevante. La UACJ vuelve a ocupar un lugar en la comunidad y, con ello, aporta a que la ciudad encuentre nuevos espacios para respirar. Esto se debe, en gran medida, al liderazgo de un rector comprometido con la institución que encabeza y con su comunidad.
México frente al cerco y la deshumanización
En la política internacional es necesario definirse. En medio del endurecimiento del cerco contra Cuba, México con Claudia Sheinbaum al frente ha decidido respaldar la dignidad y el derecho de los pueblos a decidir su destino sin la intervención de otro país. La presidenta ha sido un ejemplo internacional.
Desde Washington se insiste en asfixiar a una isla entera, bloqueando combustible, limitando el comercio y castigando incluso a países que intentan ayudar. México mantiene el envío de ayuda humanitaria y el impulso a la diplomacia, con barcos que transportan insumos, brigadas que acompañan y llamados constantes al diálogo. Sostener principios en la política exterior se vuelve una forma de resistencia.
Sheinbaum rechaza la invasión, la imposición y la violencia como herramientas de control. Su postura da continuidad a la posición histórica de México contra el bloqueo económico que, desde los años sesenta, ha significado un castigo colectivo. La situación actual en Cuba también implica una crisis humanitaria agravada deliberadamente.
El comportamiento de Donald Trump y su círculo insiste en una lógica de fuerza que reduce la política exterior a presión constante. Un poder que no admite autonomías, que sanciona la diferencia y actúa sin considerar las consecuencias humanas. En ese guion, Cuba aparece como escenario, pero lo que se exhibe es una forma de entender el mundo donde el control y la rentabilidad marcan la pauta, incluso por encima de la vida cotidiana de millones.
Por eso la discusión exige ir más allá de la coyuntura y asumir la urgencia de establecer contrapesos. Trump y su sistema de gobierno han llevado al mundo al límite, han erosionado valores esenciales y han puesto en riesgo el equilibrio ambiental del planeta. Es una lógica que depreda recursos, normaliza la desigualdad y reduce la vida a una variable económica.
México envía un mensaje al apostar por la cooperación, el multilateralismo y la autodeterminación. Y hay que apoyar a la presidenta, porque esta postura representa una forma de resistencia política frente a un orden internacional cada vez más agresivo, cada vez más criminal.
Estados Unidos haría bien en recordar que no todo le corresponde, que no todo puede ser intervenido, condicionado o castigado. Hay límites que deberían ser evidentes, aunque hoy parezcan olvidados.

