Los lunes suelen ser días de optimismo institucional en Chihuahua. A veces la gobernadora Maru Campos encabeza la Mesa Estatal de Seguridad para la Construcción de la Paz y a veces no, pero la fotografía de la reunión siempre aparece en los comunicados. Como suele ocurrir en estos encuentros, los boletines hablan de coordinación, avances y estrategias, y las imágenes oficiales muestran funcionarios alineados, carpetas abiertas y rostros impecables.
No es difícil imaginar que, además de revisar cifras, alguien haya pasado antes por los filtros y el Photoshop, porque en esas reuniones no solo se retoca la fotografía. A juzgar por los documentos oficiales, también se suaviza la realidad. El problema es que, allá afuera, la situación de seguridad en el estado no siempre acepta retoques digitales.
Ayer eso quedó en evidencia una vez más, cuando durante la Mañanera del Pueblo, la titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa Franco, presentó el informe más reciente sobre homicidios dolosos. Ocho entidades concentran el 54.2 por ciento de estos delitos en el país. Entre ellas aparece Chihuahua, en tercer lugar nacional, con 102 víctimas registradas en febrero, lo que representa el 7.5 por ciento del total.
La cifra debería llamar la atención de todos los jefes policiacos del estado, especialmente de aquellos que ya parecen más concentrados en las precampañas del prianismo que en las tareas de seguridad, como el fiscal César Jáuregui y el titular de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya. Y no es un asunto menor si se toma en cuenta que, según el mismo reporte, 26 estados lograron reducir su promedio diario de homicidios, mientras el país registra una disminución del 44 por ciento desde septiembre de 2024, como lo destacó la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sería interesante saber si esos números también se discuten con franqueza en la mesa estatal de seguridad. Porque si cada semana se revisan avances, alguien tendría que explicar por qué Chihuahua sigue apareciendo entre los focos rojos del país. La inseguridad, después de todo, tiene una mala costumbre: no desaparece en los comunicados. Ni con filtros en la fotografía oficial. Eso debe quedarnos claro.
El destape de Mayra Chávez enciende la pólvora dentro de Morena
En Morena, mientras tanto, las brasas políticas siguen encendidas y cada declaración parece caer como cerillo sobre pólvora seca. Todo comenzó cuando el diputado federal Carlos Castillo Pérez, exdelegado del partido en el estado, decidió poner los reflectores sobre Mayra Chávez, actual delegada del Bienestar en Chihuahua, como una de las figuras que podría buscar la alcaldía de Ciudad Juárez. El comentario bastó para que en el interior del movimiento comenzaran a escucharse los primeros chasquidos.
Un día antes, el senador Juan Carlos Loera de la Rosa había lanzado cuestionamientos sobre una supuesta intromisión de funcionarios en procesos electorales y en la vida interna del partido. Pero Castillo Pérez no optó por el silencio monástico que suele recomendar la prudencia política. Respondió con una carta donde rechazó las acusaciones y devolvió el golpe con entusiasmo. En el documento sostuvo que Loera “solo busca el poder por el poder” y lo calificó de mitómano y traidor a los principios del partido-movimiento y del obradorismo. De paso recordó que, durante el proceso interno de 2024, su papel como delegado del Comité Ejecutivo Nacional fue institucional y que las candidaturas no las decide un delegado, sino la Comisión Nacional de Elecciones mediante encuestas.
Como si el coro necesitara otra voz, el coordinador de Morena en el Congreso local, Cuauhtémoc Estrada, también se sumó a la conversación. Con tono conciliador —aunque no exento de filo— recordó que el partido tiene mecanismos para elegir candidaturas y que el movimiento debería abonar a la unidad. Claro que, añadió con cierta paciencia institucional, cuando alguien lanza expresiones de ese calibre también existe el derecho a responder. La prudencia, dijo, tiene límites, y tratándose del senador Loera no sería raro que siempre aparezca alguien dispuesto a contestarle.
En medio de este pequeño incendio retórico, Estrada dejó caer una frase que seguramente seguirá produciendo chispas en los próximos días. Según dijo, Mayra Chávez se ha convertido en “un activo muy importante” en Juárez y, además, aparece bien posicionada en diversos estudios de opinión. En política, ya se sabe, cuando alguien empieza a ser descrito como “activo importante”, lo que en realidad se está diciendo es que la carrera por la candidatura ya comenzó, aunque oficialmente nadie haya disparado todavía el banderazo de salida. Y en Morena, por lo visto, algunos ya calentaron motores.
Pérez Cuéllar llega a Palacio Nacional con los astros alineados
Ayer el presidente municipal Cruz Pérez Cuéllar, a quien parece que los astros políticos se le siguen acomodando, estuvo en Palacio Nacional en una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum, con el objetivo de fortalecer el trabajo conjunto con el Gobierno de México en beneficio de los juarenses.
A la reunión acudieron alrededor de 60 presidentes municipales de distintas regiones del país. Al alcalde juarense se le vio de buen ánimo a las afueras del edificio histórico, donde ofreció algunas declaraciones a medios y conversó con diversos actores políticos que también asistieron al encuentro.
“Vamos a tener festivales de cultura, Boxeando por la Paz, Centros Comunitarios, México Imparable, más bacheo, más alumbrado, Jóvenes Construyendo el Futuro, Redes de Jóvenes Haciendo Historia y Redes de Mujeres, todo con apoyo del Gobierno de México”, señaló el alcalde en un video de menos de un minuto publicado en su perfil oficial de Facebook.
Decimos que con los astros alineados porque, como se recordará, apenas la semana pasada el alcalde se reunió con figuras de primer nivel del Gobierno federal como Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana; Ariadna Montiel Reyes, titular de la Secretaría del Bienestar; y con quien mueve buena parte de los hilos en el Congreso de la Unión, Ricardo Monreal. Después de esa ronda de encuentros en las altas esferas del poder, podría decirse que en la agenda política solo faltaba la presidenta.

