En medio del debate legislativo sobre la reforma electoral, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó en claro que no habrá negociación para mantener intacto el esquema actual de listas de representación proporcional. La mandataria sostuvo que su iniciativa no representa riesgo alguno para la democracia ni para el clima de inversiones en México, y defendió que cumple con el compromiso asumido durante su campaña.
Ante cuestionamientos sobre si la propuesta “nació muerta”, rechazó esa interpretación y afirmó que, de no aprobarse, será porque algunos partidos buscan conservar las llamadas listas plurinominales. “La gente va a saber quién defiende las famosas listas de pluris y quién no”, expresó, al reiterar que no está dispuesta a negociar “cualquier cosa” con tal de concretar la reforma.
Sheinbaum enfatizó que su planteamiento mantiene la representación proporcional, pero bajo una dinámica distinta. En la Cámara de Diputados, explicó, tanto quienes compitan por mayoría como quienes accedan por representación proporcional deberán buscar el voto ciudadano, en lugar de depender de listas definidas por las dirigencias partidistas. En el caso del Senado, sostuvo que se propone eliminar la lista, al considerar que desde su origen esa cámara tiene representación por entidad federativa.
La presidenta recordó que su iniciativa fue enriquecida con foros y que no contempla reducir la Cámara de Diputados ni eliminar la representación proporcional, como —dijo— señalaron algunos críticos. También aclaró que se mantendrán 11 consejeros en el Instituto Nacional Electoral, electos bajo el mismo mecanismo vigente, aunque planteó ajustar sus salarios para que no perciban remuneraciones elevadas.
En respuesta a versiones sobre eventuales tensiones con aliados, señaló que los partidos tienen derecho a no coincidir, pero subrayó que Morena definirá en su momento las alianzas para 2027. Aseguró que, a diferencia de prácticas del pasado, la decisión no depende exclusivamente de la Presidencia.
Dirigiéndose al sector empresarial, tanto nacional como extranjero, afirmó que la reforma no implica retrocesos y que México continúa abierto a la inversión, siempre que se cumpla la ley. Insistió en que su objetivo es fortalecer la representación de las mayorías, reducir el costo de elecciones y partidos, y evitar tanto el regreso a un partido de Estado como una “democracia de élites”.

