La llamada “Primavera laboral” de la 4T dio un paso decisivo en el Senado. El pleno aprobó, en lo general y en lo particular, la reforma al artículo 123 constitucional para reducir de manera gradual la jornada laboral a 40 horas semanales.
Con 121 votos a favor en lo general, el dictamen avanzó por unanimidad. Más tarde, tras la discusión de reservas, fue avalado en lo particular con 103 votos a favor y 15 en contra, sin modificaciones al proyecto original. Ahora la minuta será turnada a la Cámara de Diputados para su análisis y eventual aprobación.
La iniciativa, presentada en diciembre de 2025 por la presidenta Claudia Sheinbaum e impulsada por el secretario del Trabajo, Marath Bolaños, plantea una reducción paulatina de la jornada hasta concretarse en 2030. El argumento central, ha sostenido el oficialismo, es que menos horas pueden traducirse en mayor productividad, como ha ocurrido en países nórdicos donde incluso se han ensayado esquemas de 36 horas semanales.
Durante el debate, legisladores de oposición cuestionaron que el dictamen no establezca de forma explícita dos días obligatorios de descanso por semana y advirtieron sobre la ampliación de horas extra permitidas. Consideraron que esa disposición podría beneficiar más a empleadores que a trabajadores, especialmente mientras la reducción total se implementa gradualmente.
Desde Morena, el coordinador Ignacio Mier aseguró que los detalles sobre los días de descanso se precisarán en la legislación secundaria y defendió la gradualidad como un mecanismo para garantizar viabilidad económica y consenso.

