Cientos de juarenses reaccionaron con creatividad, ironía y buen humor luego de que Poetripiados publicara una nota sobre el posible destino del viejo edificio del Partido Acción Nacional (PAN) en Ciudad Juárez, en caso de que no se cubra el adeudo de Predial que arrastra desde hace años. La publicación no tardó en encender las redes sociales, donde los comentarios se multiplicaron y dieron paso a una especie de lluvia de ideas colectiva, cargada de sarcasmo fronterizo.
Desde ayer, usuarios comenzaron a imaginar nuevos usos para el inmueble. Algunos lo hicieron con tono serio; otros, con clara intención de burla. Entre las propuestas más comentadas estuvo la de convertir el edificio en un centro de entretenimiento.
“Que sea un espacio para niñas, niños, jóvenes y adultos”, escribió un usuario, quien incluso propuso que fuera exclusivamente para jugar ajedrez, con la esperanza —no del todo inocente— de que de ahí “salga el próximo campeón del mundo”.
Otra usuaria sugirió darle un giro social:
“Podrían ser talleres educativos para personas de escasos recursos que no pudieron estudiar y que aprendan algún oficio”, comentó, despertando reacciones a favor entre quienes consideran que el inmueble podría tener un uso comunitario.
Las ideas siguieron fluyendo. Hubo quien planteó que el edificio se convierta en:
– una casa de cultura,
– una biblioteca pública,
– un centro de atención psicológica,
– un refugio para personas en situación de calle,
– un albergue para migrantes,
– un comedor comunitario,
– una escuela de artes y oficios,
– una clínica popular,
– un centro de capacitación para jóvenes,
– un espacio para emprendedores,
– una preparatoria abierta,
– un centro de rehabilitación,
– oficinas municipales,
– o incluso un museo del “cómo no hacer política”.
También aparecieron comentarios con un tinte claramente político. Un usuario escribió que “estaría bien un Banco del Bienestar”, mientras otro añadió que podrían ser oficinas de Morena, siempre y cuando “le den una buena fachada y sí paguen el Predial”.
La conversación subió de tono cuando algunos recordaron que el inmueble pertenece al PAN.
“Para eso tendrían que comprar el edificio, porque es del partido”, respondió un internauta, a lo que no tardó en llegar la réplica:
“Si se embarga, ya no sería del partido, sería de la ciudad”, señaló otra usuaria, acusando a algunos de repetir argumentos “sin razonar”.
Entre bromas, aclaraciones legales y jaloneos partidistas, los comentarios dejaron ver el ánimo crítico de la ciudadanía, que no perdió la oportunidad de señalar lo que consideran una contradicción: un partido que exige orden y legalidad, pero mantiene un adeudo fiscal.
Más allá del tono chusco, la discusión evidenció el interés de los juarenses por el destino de los espacios públicos y la exigencia de que cualquier institución —política o no— cumpla con sus obligaciones. En Juárez, quedó claro, hasta un edificio en deuda puede convertirse en protagonista… y en motivo de carcajadas colectivas.

