Mientras Donald Trump asegura que ya no se siente comprometido con la paz y vuelve a colocar a Groenlandia en el centro de su discurso internacional, su política exterior fue blanco de burla y protesta en Europa durante el fin de semana, donde miles de personas salieron a las calles para rechazar lo que consideran una amenaza absurda y peligrosa para la estabilidad global.
El presidente de Estados Unidos envió un mensaje al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, en el que afirmó que, tras no recibir el Premio Nobel de la Paz, ya no se siente obligado a pensar “solo en la paz”, indicaron medios estadounidenses.
En ese mismo texto, difundido por diversos medios y cuya autenticidad fue confirmada por la oficina del gobierno noruego, Trump reiteró su obsesión por hacerse con el control de Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca que ha rechazado de forma categórica cualquier intento de anexión.
Según el mandatario republicano, el mundo no estaría seguro sin un “control total y completo” de Groenlandia por parte de Estados Unidos, y aunque dijo que la paz seguirá siendo un criterio predominante, dejó claro que priorizará lo que considere conveniente para los intereses estadounidenses. Desde Noruega, Støre respondió recordando que el Nobel de la Paz no lo otorga su gobierno, sino un comité independiente, subrayando que esa explicación ya le había sido comunicada directamente a Trump.
Las declaraciones del presidente estadounidense coincidieron con un ambiente de protesta en Dinamarca y Groenlandia. Según Associated Press, en Copenhague, manifestantes portaron gorras rojas que parodian el lema MAGA con la frase “Make America Go Away”, convertidas ya en un símbolo de rechazo a las amenazas de Washington. Las imágenes de las protestas circularon ampliamente en redes sociales, donde el tono fue más mordaz que diplomático.
Gobiernos europeos han reiterado su respaldo a Dinamarca y advertido que los señalamientos sobre Groenlandia ponen en riesgo la seguridad occidental. En las calles, sin embargo, el mensaje fue directo.
“Quiero mostrar mi apoyo a Groenlandia y también dejar claro que no me gusta el presidente de Estados Unidos”, dijo Lars Hermansen, un residente de Copenhague de 76 años, durante una de las manifestaciones.

