En un movimiento que reconfigura el mapa político nacional y sacude las bases del panismo tradicional, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos Galván, formalizó su salida del Partido Acción Nacional y anunció su afiliación a Morena, poniendo fin a casi tres décadas de militancia en la llamada “causa azul”.
La decisión, confirmada por la propia mandataria, marca un punto de quiebre no solo en su trayectoria personal, sino en la historia reciente del PAN en el norte del país. Campos recordó que se afilió al partido a los 22 años, impulsada por el ambiente político que se vivía en Chihuahua tras el llamado Verano del 86, cuando Acción Nacional representaba —dijo— una alternativa ética y ciudadana frente al viejo régimen.
Desde 1998 fue consejera estatal del PAN y, a partir de 2007, consejera nacional. También encabezó la Secretaría Estatal de Acción Juvenil entre 1997 y 1999, etapa en la que participó activamente en la formación de cuadros jóvenes y en la movilización política del partido en la entidad. “Crecí políticamente en el PAN, le debo mucho a esa etapa de mi vida”, señaló.
Sin embargo, la gobernadora fue contundente al explicar su ruptura. “El PAN dejó de ser lo que era. Ya no es el partido que conocí, ni el que defendía principios, ni el que salía a las calles con la gente. Con los años se fue alejando de la ciudadanía, perdió rumbo y hoy enfrenta una crisis que amenaza incluso su supervivencia”, afirmó.
Campos adelantó que este martes ofrecerá una conferencia de prensa en la Ciudad de México, donde se hará oficial su incorporación a Morena, partido que —aseguró— hoy representa un proyecto político con mayor conexión social y capacidad de transformación. Fuentes cercanas indican que su decisión se habría gestado tras un prolongado distanciamiento con la dirigencia nacional panista y una evaluación del nuevo escenario político del país.
El anuncio ha generado reacciones encontradas, ya que mientras sectores del PAN calificaron la decisión como una “traición ideológica”, voces dentro de Morena celebraron la adhesión de una figura con peso político y experiencia de gobierno. Analistas nacionales coincidieron este domingo en que, de confirmarse formalmente, este movimiento tendría implicaciones profundas rumbo a los próximos procesos electorales.
Sin embargo, como dicta la tradición y fiel al espíritu del 28 de diciembre, la noticia resultó ser solo una broma más del Día de los Santos Inocentes.

