La política estadounidense vuelve a sacudirse por un expediente que muchos creían enterrado, pero que regresa con fuerza y nuevas preguntas.
La reciente publicación de documentos oficiales por parte del Departamento de Justicia ha reactivado la polémica en torno a Jeffrey Epstein y su red de relaciones, entre ellas la figura del presidente Donald Trump, cuyo nombre aparece mencionado en una carta escrita poco antes de la muerte del financiero.
Una de las cartas describe lo siguiente:
“Estimado LN:
“Como ya saben, he tomado el camino corto para volver a casa. ¡Mucha suerte! Compartimos una cosa: nuestro amor y cariño por las jóvenes con la esperanza de que alcancen su máximo potencial.
“Nuestro Presidente comparte nuestro amor por las chicas jóvenes y núbiles. Cuando pasaba una joven belleza, le encantaba ‘agarrar’, mientras que nosotros terminábamos agarrando comida en los comedores del sistema.
“La vida es injusta.
“Tuyo, J. Epstein”.
De acuerdo con medios estadounidenses, el documento, dirigido a Larry Nassar —el médico condenado por abusar sexualmente de cientos de niñas y jóvenes gimnastas—, no constituye una prueba judicial ni una acusación formal, pero sí introduce un elemento políticamente explosivo. Epstein sugiere afinidades personales con Trump en un tono que, por su contenido, ha generado alarma, indignación y un nuevo escrutinio público.
¿Por qué el nombre del entonces presidente aparece en una comunicación privada entre dos de los criminales sexuales más notorios de Estados Unidos? ¿Qué buscaba Epstein al dejar constancia escrita de esa supuesta cercanía?
El contexto no es menor. Nassar acumuló denuncias durante años mientras instituciones como el FBI fueron señaladas por omisión y encubrimiento. Epstein, acusado de tráfico sexual de menores y vinculado con figuras de poder económico y político, murió en una prisión federal en 2019, en un caso oficialmente catalogado como suicidio, pero rodeado de sospechas persistentes. Ambos representan el fracaso del sistema para proteger a las víctimas frente a redes de poder.
En ese escenario, Trump aparece una vez más orbitando alrededor de Epstein, no solo por referencias documentales, sino por una relación social conocida en décadas pasadas, fotografiada y registrada en distintos espacios públicos.
¿Hasta dónde llegó esa cercanía? ¿Qué sabía Trump y cuándo lo supo? ¿Por qué, cada vez que el caso Epstein reaparece, su nombre vuelve a surgir como un eco incómodo?
El Departamento de Justicia ha insistido en que los señalamientos contenidos en los documentos son “infundados” y que, de tener sustento, ya habrían sido utilizados políticamente en procesos electorales anteriores. Sin embargo, el debate público no se apaga. La sociedad estadounidense observa con creciente desconfianza a sus élites, preguntándose si la verdad completa ha sido ocultada por conveniencia política.
Más allá de los tribunales, el caso está desnudando algo más profundo, el de una crisis de credibilidad. Trump, que ha construido su figura sobre el discurso de fuerza, moralidad selectiva y confrontación, enfrenta ahora el peso simbólico de aparecer ligado —aunque sea por alusiones— a uno de los capítulos más oscuros de abuso y corrupción en Estados Unidos. Y la pregunta persiste, cada vez con mayor fuerza: ¿cuántas verdades incómodas siguen sin salir a la luz?
Los documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos también muestran que Trump habría mentido al negar cualquier vínculo con los viajes del delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Un correo electrónico fechado el 7 de enero de 2020, enviado por un fiscal de Nueva York y ahora hecho público, los registros de vuelo indican que Trump viajó en el jet privado de Epstein al menos ocho veces durante la década de 1990, una cifra muy superior a la conocida previamente por los investigadores. El mensaje señala que estos traslados no habían sido plenamente identificados en su momento.
La revelación contrasta con una publicación que Trump realizó en 2024 en redes sociales, donde aseguró que “nunca estuvo en el avión de Epstein, ni en su estúpida isla”. Aunque el correo no formula acusación penal alguna contra Trump, sí documenta inconsistencias relevantes.
En uno de los vuelos, según el fiscal, los únicos pasajeros fueron Epstein, Trump y una mujer de 20 años cuyo nombre aparece censurado. En otros dos trayectos viajaron mujeres que podrían haber sido testigos en el caso contra Ghislaine Maxwell. Hasta ahora, la Casa Blanca no ha emitido comentarios sobre esta información.
El caso Epstein
Jeffrey Epstein fue un acaudalado financiero estadounidense cuya vida combinó poder, lujo y uno de los escándalos criminales más graves de las últimas décadas. Nacido en 1953 en Brooklyn, destacó desde joven por su talento en matemáticas y física. Aunque nunca concluyó una licenciatura formal, llegó a impartir clases en la prestigiosa Dalton School de Manhattan antes de iniciar su carrera en Wall Street, donde trabajó en Bear Stearns y posteriormente fundó sus propias firmas de inversión.
Su fortuna creció de manera exponencial al administrar el patrimonio del multimillonario Leslie Wexner, lo que le permitió adquirir mansiones, un avión privado y una isla en las Islas Vírgenes. Al mismo tiempo, Epstein se movía con soltura entre políticos, empresarios, científicos y celebridades, construyendo una red de contactos de alto perfil.
Sin embargo, su trayectoria quedó marcada por acusaciones de abuso y tráfico sexual de menores. En 2008 se declaró culpable de solicitación, obtuvo un acuerdo judicial indulgente y fue registrado como delincuente sexual. El caso resurgió con fuerza en 2018 y, en 2019, fue arrestado por cargos federales de tráfico sexual y conspiración.
Jeffrey Epstein murió el 10 de agosto de 2019, mientras se encontraba bajo custodia federal en el Centro Correccional Metropolitano de Manhattan. Su fallecimiento fue catalogado oficialmente como suicidio, aunque generó una profunda indignación pública, teorías de encubrimiento y una oleada de exigencias de justicia por parte de sus víctimas.
Su muerte no cerró el caso. Por el contrario, detonó demandas civiles, nuevas investigaciones y la condena de su exsocia Ghislaine Maxwell, además de la publicación de documentos judiciales en 2024 que reavivaron el debate sobre impunidad, abuso de poder y la responsabilidad de quienes formaron parte de su entorno.

