Desde octubre, el PRI decidió lanzarse a una cruzada digital con la convicción —o la nostalgia— de que el humor, la añoranza noventera y los eslóganes reciclados podían devolverle algo parecido a la relevancia. El resultado ha sido exactamente el contrario: una campaña que no solo naufragó, sino que se convirtió en material inagotable de burla, escarnio y risas colectivas en redes sociales. Una especie de experimento sociológico donde los usuarios no interactúan para apoyar, sino para reírse… y sin pudor.
La última fue este martes previo a la Navidad. Un post en la cuenta en Facebook del PRI Oficial México, en la que aparece una ilustración de un mono de peluche con un suéter con los colores del otrora partido oficial, con una leyenda de “Si me van a invitar, que sea a una posada del PRI”. En un par de horas tuvo más de 3 mil 500 reacciones. Uno de los comentarios resume lo que la mayoría de los mexicanos contestaría: “Mejor nadota!!!”.

Una respuesta breve, contundente y mucho más honesta que cualquier spot de campaña
De las 3 mil 500 reacciones, 2 mil 300 eran de “risa”. Un mismo patrón que se repite en el 90 por ciento de las publicaciones que hace el tricolor en sus redes sociales. Risas que no celebran, sino que ridiculizan; carcajadas digitales que funcionan como termómetro del desprestigio.
Ayer, difundió otro post asociado con las fechas navideñas. Dividida en dos tiempos, frente a un arbolito de Navidad con la fecha de 1995 en la parte posterior, muestra a un niño contento abriendo regalos, entre ellos un Super Nintendo. A un lado, una niña triste frente a un arbolito navideño con las luces apagadas y sin ningún regalo, con la palabra “Hoy” en la parte superior, con la que se hace contraste frente a 1995. Hasta las 1:00 de la tarde de este martes, la publicación tiene 150 mil reacciones, 119 mil de ellas de “risa”.
La nostalgia mal entendida terminó funcionando como meme involuntario y como recordatorio de por qué el PRI ya no gobierna.
La gran mayoría de las publicaciones realizadas por el PRI en los últimos meses provocan risa y burlas a los usuarios de redes sociales mexicanos, quienes se dan vuelo con los comentarios irónicos contra la campaña publicitaria y contra su presidente nacional Alejandro Moreno, convertido —para desgracia del partido— en protagonista recurrente del sarcasmo digital.
Otra, del 19 de diciembre, realizada a las 13:30 horas, aparece una carretera solitaria, con alumbrado público y un atardecer de ensueño con la leyenda similar a la tipografía usada en la serie Stranger Things, con la frase “Con el PRI sí había rumbo”. De las 17 mil reacciones, 14 mil son de burla y de los 6 mil 900 comentarios, al menos el 90 por ciento coincidió en que la campaña pretende “verle la cara a los mexicanos”, mientras otros recordaron que la memoria histórica apunta, justamente, en sentido contrario.

Un día antes, el 18 de diciembre, el tricolor estrenó en sus redes sociales un noticiero en formato TikTok con imágenes de Alejandro Moreno levantando el puño, casi como héroe nacional, pese a que es visto por la mayoría de los mexicanos como todo lo contrario.
El video de 2 minutos con 12 segundos fue acompañado de un texto que también provocó burlas entre los usuarios de Facebook: “Para los priistas, 2025 ha sido un año intenso de alzar la voz en defensa de México…”. El discurso grandilocuente chocó de frente con la realidad digital. Fue un rotundo fracaso. De las 7 mil 500 reacciones, 6 mil 300 son reacciones de burla. Una cifra que habla por sí sola.
Desde el pasado 20 de octubre, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) inició una nueva campaña en redes sociales bajo el mensaje “Vamos a rescatar a México”. Pero en lugar de rescatar algo, terminó rescatando recuerdos incómodos, agravios acumulados y una creatividad involuntaria por parte de los usuarios.
Sin embargo, los internautas no tardaron en reaccionar con comentarios y memes, muchos de ellos en tono humorístico, recordando viejas épocas del partido. En plena estrategia digital, el PRI apuesta por el humor y la nostalgia para conectar con las nuevas generaciones, utilizando eslóganes, videos y mensajes que remiten a sus años más conocidos en la política nacional.
El problema es que esa nostalgia no genera votos, sino risas. Y la risa, en este caso, no es simpatía: es sentencia. Como dicen en redes, el tiro no solo salió por la culata, sino que el arma quedó en manos del público.

